Español para el alumnado arabófono

Escolarización y analfabetismo

El sistema educativo en los países árabes parece hasta el día de hoy bastante tradicional, con mayor atención a la literatura medieval y el legado árabe. Así, los manuales en el mundo árabe son muy diferentes a los que se usan actualmente en Europa. Asimismo, los sistemas de análisis lingüístico difieren mucho de los que se han establecido en el mundo Occidental en los últimos siglos. Aparte de todo esto, los hablantes arabófonos a menudo no son conscientes de la variedad lingüística de la lengua árabe, como ya se comentaba anteriormente. Pueden llegar con la suposición incorrecta de que su lengua dialectal es la lengua estándar de todo hablante arabófono, o con la suposición contraria que su dialecto no tiene prestigio.

Uno de los aspectos a tener en cuenta a la hora de enseñar el español a los arabófonos y, en particular, a los refugiados, es la escolarización y el analfabetismo. En el mundo árabe la escolarización no es algo que se pueda dar por hecho sin más. Aparte de la situación inestable en el Oriente Medio, por lo cual los niños no pueden ir a la escuela, también en los países relativamente estables como Marruecos hay pueblos lejanos donde los niños no van a la escuela. Notablemente, la no escolarización no siempre tiene que ser una desventaja. Los que sí han sido escolarizados muchas veces llevan consigo suposiciones lingüísticas que no son iguales que los del mundo occidental o incluso son incorrectas. Otra ventaja con la que suelen contar los analfabetos, por ejemplo, es la buena memoria por no tener la escritura como herramienta recordatoria.

El debate con respecto a la enseñanza a analfabetos sobre todo se centra en la cuestión de en qué lengua el anafalbeto debe ser escolarizado: ¿primero la materna y luego la lengua extranjera, o directamente en la lengua extranjera? Ambas opciones son válidas, pero una vez llegado en el país de acogida, es más urgente la lengua extranjera. Por falta de capacidad de escribir, es recomendable o incluso imprescindible empezar con la lengua oral. Dependiendo de las necesidades del aprendiente, se puede extender el curso de lengua al plano escrito, pero también se puede seguir en el camino oral, para que el aprendiente haga otro curso de escolarización posteriormente, sea en su lengua materna, sea en su segunda lengua. De todos modos, no es la tarea del profesor de español que el aprendiente analfabeto aprenda escribir, sino que aprenda español.

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